Ormund se somete a regañadientes a Daemon, quien toma a Daeron Targaryen como rehén y le dice a Rhaenyra que deberían ejecutarlo. Corlys informa a Rhaenyra de que el tesoro ha sido vaciado.
Alicent sugiere declarar muerto a Aegon, y Rhaenyra acepta. El Alto Septón se niega a ungir a Rhaenyra y le advierte que no antagonize a la Fe.
Corlys nombra a Alyn su heredero y pide a Rhaenyra que legitime a él y a Addam. Rhaenyra escucha a los peticionarios y descubre que los ricos han dejado hambre al pueblo llano. El demonio convierte a Addam, Hugh y Ulf, pero Rhaenyra no legitima a Addam.
Rhaenyra organiza un banquete para la nobleza de la ciudad, pero les sirve ratas y hace que la Guardia de la Ciudad saquee sus almacenes en busca de comida acumulada.
Daemon insta sin éxito a Rhaenyra a apoderarse del mundo con dragones en lugar de buscar oro a la fuerza.
Más tarde se dirige al pueblo llano y reparte comida con Mysaria. Corlys reprende a Rhaenyra por no legitimar a Addam a pesar de la ascendencia de sus propios hijos, y los llama bastardos. Rhaenyra permite que Alicent vea a Daeron, pero ella no lo reconoce.
El niño revela que Ormund le obligó a actuar como Daeron. Un cuidador de dragones informa a Rhaenyra de que Ormund ha tomado la ciudad de Tumbleton y ha capturado a un joven dragón. Disuade a Rhaenyra de atacar y matar inocentes.

